¿Una vida ascendente o descendente?

Nietzsche explica las formas de afrontar la vida. Tener una vida ascendente, con una voluntad de poder más fuerte o una voluntad de poder débil, descendente, que le corresponde una vida así, débil.

Dice Nietzsche “El pobre en vitalidad, el débil, empobrece aún más la vida: el rico en vitalidad, el fuerte, la enriquece… El primero es un parásito; el segundo, uno que le añade regalos…» (fragmentos póstumos IV,14 (68))

Nietzsche explica las formas de afrontar la vida. Tener una vida ascendente, con una voluntad de poder más fuerte o una voluntad de poder débil, descendente, que le corresponde una vida así, débil.

Más allá de la evidencia y de ese sentir, ¿cómo podemos diferenciar una vida ascendente de una vida descendente?

El primer punto es: 

Por el afán de superación. Una vida descendente quiere decir que tiene una voluntad agotada, sin fuerzas, que no se resiste, tiene miedo a los obstáculos, quiere descanso, necesita una vida disminuida, sobrevive y no vive realmente. En cambio, la vida trascendente es una vida llena de vitalidad, de pasión, de energía y dice “sí” a la vida con gozo de superación, existe entusiasmo en sus palabras y brillo en sus ojos.

¿Has sentido alguna vez esa vida descendente?

Para mí queda muy claro. Una vida descendente es una vida estática, lo que hoy se confunde como “estable”, pero que en realidad se ha estancado viviendo en la monotonía de la rutina diaria, con la misma expectativa para ese día, que fue la misma de ayer y que será igual el día de mañana. Con los mismos resultados, los mismos problemas, sí, también con los mismos malos hábitos que se dejan de reconocer y forman parte de la personalidad. 

Una vida apagada, una vida sin vitalidad, resultado de una mente conformista, cómoda, sin ganas de poner esfuerzo en superarse a sí mismo, con miedo al cambio y al qué dirán. Una mente cuadrada y llena de limitaciones, tanto propias, como ajenas. 

Si te encuentras ahí, estancado/a en el barro, con una vida descendente, es momento de poner luz y vida a tu vida, empezar a pensar en el cambio como una oportunidad de crecimiento y expansión. De recuperar no solo los ánimos, sino la energía para tener la voluntad que se requiere para tener una vida ascendente, llena de motivación y superación. 

Con una mentalidad de crecimiento, con objetivos y metas a corto, mediano y largo plazo podremos vivir no solo una vida llena de entusiasmo, sino construir una vida que sea digna de vivir. 

¿Estás preparado/a para el cambio?

La experiencia me dice que tenemos que estar hartos de estar hartos para poder tener una mente preparada para el cambio, ya sea porque hemos llegado hasta el fondo o porque nos hemos dado cuenta de que podemos obtener más de esta vida y de nosotros mismos, que tenemos más potencial que del estándar en el que estamos viviendo. 

Si imaginamos una flecha dirección hacia el futuro, pero en el suelo, esa flecha eventualmente se irá hacia abajo, en cambio, si imaginamos una flecha dirección hacia el futuro, pero inclinada hacia arriba a la derecha, veremos cómo llegará lejos.

¿Qué tipo de vida quieres vivir?

¿Una vida cómoda pero descendente o una vida llena de retos pero ascendente?

La decisión es tuya. 

Cuéntame cómo está la flecha de tu vida. 

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