¿Sientes que están abusando de ti? Seguro te falta poner límites

La falta de límites hace que la gente abuse de nuestro tiempo y de nuestra confianza. Descubre si te hace falta poner límites y aprende la mejor manera de ponerlos.

¿Has sentido que la gente abusa de tu tiempo, de tu confianza, de ti por ser buena persona? Ya es momento de que hablemos de los límites.

Lo primero que quiero es felicitarte por ser una buena persona. Sin embargo, el ser buena persona no significa que la gente pueda abusar de ti. Hay un límite para ser una buena persona, porque si tú le das la mano y como dicen, te agarra el codo o te agarra el pie, ahí ya no. Y no quiero decir con esto, ojo, que no vayas a hacer favores a nadie. Claro que los puedes hacer y deberías hacerlo cuando realmente necesiten de ti. Sin embargo, hoy quiero hablar de ese abuso de confianza, ese abuso de tu tiempo y esa falta de límites que tú estás teniendo en tu vida.

¿Por qué es que no estamos poniendo límites en nuestra vida? Hay muchísimas razones: porque la gente puede pensar que somos malas o porque tenemos vergüenza, no sabemos decir un no. Y eso es verdad, mucha gente no sabe decir no, y a todo es sí, sí, sí, sí, ¿puedes?, sí, ¿me ayudas?, sí.

Acuérdate de una cosa: el decir sí a otra persona, tú misma ya te estás diciendo no a algo tuyo. Porque hay una ley que dice que dos cosas no pueden estar en el mismo tiempo en el mismo espacio, y eso lo dijo Isaac Newton. Así que si tú estás haciendo algo por alguien más, no puedes hacer algo en ese instante por ti. Por lo tanto, tienes que ser muy selectiva con tu tiempo, con las personas que estás ayudando.

Entonces, el no decir no, el no saber cómo decir no, es un gran problema. Otro motivo puede ser el que tengamos miedo, miedo de que la persona se enfade. Por supuesto que se va a enfadar y tienes miedo a que te deje de hablar, ¿no lo crees? Y sí, se le pasará. Pero créeme, la gente sí se enfada cuando le dicen que no. Y eso sí puede tener un límite contigo. Decir, «híjole, no, no quiero hacerlo porque se va a enfadar». Sí, de una vez te digo, se va a enfadar porque la gente ya cuenta contigo. Es que ni siquiera te pregunta, «oye, ¿podrías pasar por mis hijos?» Pero ella ya está contando con que sí vas a pasar, porque siempre has pasado por los hijos. Entonces, pues ese espacio, ese tiempo lo tiene destinado a otra actividad, y sabe que cuenta contigo. Entonces, en el momento que dices, «no puedo», claro que se va a enfadar, porque sus planes ya no van a poder ser. Entonces, ojo, ya la gente cuenta contigo. Siempre ha contado contigo para algo. Es aquí donde necesito que te pongas a pensar realmente si lo estás haciendo por necesidad de este favor, o porque no puedes decir que no, porque te da vergüenza y miedo.

Entonces, se van a enfadar, sí, pero prefiero que se enfaden y que luego se les pase a que tú empieces a descuidarte a ti y a tu vida. También otro de los factores es la timidez de decir no. Y todo esto a qué lleva, lleva a un agotamiento físico, mental y emocional. Estás llena de estrés, ¿por qué? Porque tienes tantas actividades y no necesariamente tuyas. Cargas responsabilidades de otras personas, cosas que a ti no te corresponden, que al final no tienes tiempo para ti, te descuidas. Y entonces, tus necesidades básicas tampoco están cubiertas. Ese agotamiento, claro, son las consecuencias de no poner límites.

También, otra consecuencia es la baja autoestima. ¿Por qué? porque dices, «es que no puedo decir no, es que no me valoro». Y es que, la verdad, tampoco las otras personas te valoran mucho porque están abusando. Por lo tanto, esa baja autoestima va a hacer también que te sea más difícil poner límites. Así que, cuidado, cuidado con estas consecuencias.

Otra consecuencia, por ejemplo, es que vas perdiendo también tu identidad. Estás complaciendo a todo el mundo, tú te dejas hasta el último. Y al final, ya no sabes ni quién eres, ni qué vida tienes, ni cuál es tu propia rutina, la rutina de tu vida. ¿Por qué? Porque tienes que recoger a los hijos de fulana, porque tienes que hacer la contabilidad del marido, porque… son cosas que no te corresponderían a ti, pero que tú las haces porque eres buena persona. Sale. Entonces, fíjate muy bien qué cosas estás haciendo el día de hoy que no te deberían corresponder. Que si tú vas por los hijos de una mujer, por ejemplo, de una vecina, está muy bien. Pero entonces, otro día que la vecina vaya por tus hijos, tiene que ser recíproco siempre. Porque el que mucho da, se agota, se vacía. También cuando tú das, te tienen que llenar. Esto es mutuo, es un ping-pong, ¿de acuerdo?

Entonces, ¿qué es lo que más te recomiendo para que puedas empezar a poner límites sin tener vergüenza, sin tener miedo y sin esa timidez que te puede decir que no lo hagas? Lo más recomendable que yo te puedo decir es que te hagas de una vida. ¿A qué me refiero con esto? Haz actividades, ten tu propia vida, cómprate una vida, como se dice.

¿Qué quieres hacer? ¿Qué quieres aprender? ¿En qué quieres trabajar? Si no trabajas, o si trabajas, ponte tus horarios, y después ponte en alguna actividad, ponte a hacer algo para ti. Cuando tú tienes una vida y tus horarios establecidos, entonces cuando la gente te dice, «oye, ¿puedes hacer esto en esta hora o puedes tú…», aunque quieras hacer ese favor, ya no puedes. Porque tienes una agenda, porque tienes una vida. «Disculpa, a esa hora no me es posible, tengo clase de, o tengo una cita con…» Y al final, algo también importante que es que no tienes que dar tantas explicaciones. Pero si al principio te sientes a gusto dando esa explicación para sentirte menos culpable, pues adelante. Pero aquí la cosa es que no des explicaciones.

Que tú llegues a un punto que estés tan segura de que tú tienes tu propia vida, que al final cuando hagas un favor, lo hagas con alegría, lo hagas porque también sabes que esa persona al final te va a hacer también un favor. Y no es que siempre esperes favores, pero es que también tenemos que entender que hay personas que solamente piden y piden y piden. Entonces, cuidado con las personas que solamente son «takers». Sí, también hay que ser «givers», ¿sale? Entonces, tienes que hacerte una vida, ver el tipo de persona a quien estás ayudando y qué tan seguido también le estás ayudando. Recuerda que no es tan mal ayudar al prójimo. Qué bueno, qué maravilloso, me encanta que seas una buena persona. Pero que no abusen de ti y tú, sobre todo, no te descuides.

No te descuides ni como persona ni tu vida, porque ese agotamiento trae consecuencias tanto en tu salud como en tu estado de ánimo. Y lo que menos quiero es que tú estés triste en tu vida. Al contrario, que tengas esa motivación, esa energía para tener tus proyectos, para cuidarte, para ser feliz y poder tener mejores relaciones con todos.

Nos vemos hasta la próxima, besitos.

Renee

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