¿Estarás viviendo esta violencia sin darte cuenta?

Necesitamos información para poder detectar este tipo de violencia. Me encantaría aprender de ti y saber si has pasado por algo parecido o si conoces a una amiga de una amiga que esté viviendo esta situación.

¿Estarás viviendo una violencia silenciosa y no lo sabes? Vamos a descubrirlo.

Hoy quiero hablarte de un tema nada agradable: la violencia. Sí, esta palabra es muy agresiva, pero necesitamos hablar de este tipo de violencia que es silenciosa, que casi nadie conoce por su nombre y apellido. ¿Por qué pasa esto? Pues porque la hemos normalizado por tradición, por cultura, por herencia. La hemos aprendido y esto necesita terminar lo antes posible. Es por eso que hago este video para que tengas el conocimiento, porque el conocimiento da poder.

Necesito aclararte varias cosas. Uno, este tipo de violencia la sufren tanto mujeres como hombres, aunque los hombres son minoría. Pero existen casos, sí, sí existen casos. Dos, este tipo de violencia no viene sola. Viene también con la violencia psicológica, por lo tanto, es aún más fuerte. Y tres, es una violencia que se da en la pareja, estando dentro de la pareja, pero también cuando están separados. Si no se ha vivido dentro de la pareja, sí se vive cuando están separados.

Vamos a ver de qué se trata vivir este tipo de violencia. Yo la vivía directa e indirectamente, así que me puse a investigar de qué se trataba porque nadie te dice de esto. Y esto… Esto es violencia, sí. Yo lo sentía. Yo sentía esa rabia, esa rabia de injusticia, esa tristeza, esa falta de… De saber qué hacer. Eso es lo que yo sentía, mucha impotencia, frustración. Y sí, descubrí que esta violencia tiene nombre y apellido. El nombre es violencia económica y el apellido, patrimonial. Y te voy a contar de qué se trata.

Los expertos han dividido en tres grupos esta violencia. El bloqueo y control económico es el primero. ¿De qué se trata? Pues se trata, imagínate, de que tú vas al supermercado y te dan 50 para la compra de la semana, por ejemplo, 50 pesos o 50 dólares, depende de donde estés. Para empezar, ya estás con el estrés de que tú, pues, no te puedes pasar de este dinero que te dieron. Entonces vas al supermercado, sumando 8 + 7 + 5 más… Uf, ya me pasé. Este gustito que me estaba dando lo voy a tener que dejar para la próxima semana y lo quitas del carrito y vas a la caja. Pues son 47. Ay, bueno, perfecto, no me pasé. Agarras el ticket, lo guardas en tu monedero. Porque llegando a la casa, ¿dónde está el ticket? Hay que revisar. ¿En qué se gastó los 50? Ah, mira, sobró dinero. ¿Dónde está el cambio?

¿Te suena? Pues sí, existe. Existe este control increíble.

Ahora, imagínate que fueron 56.5. Pues tú, de tus ahorros, pues pusiste los 6.5 euros de más porque, pues, si no, tenías que dejar cosas importantes. Entonces dices: «Mi amor, pues es que me faltaron 6 con 50 céntimos, ¿me los podrás reponer?». «Claro, mi amor», y te da los 6.5 que tú pusiste. No 10, no 7, no se redondea. Es muy justo. Es esa sensación de bloqueo, control, de que yo te doy lo necesario y justo para ti.

Pues como esto, hay muchísimos más ejemplos. Y esto se vive dentro de la relación de pareja. Por ejemplo, como decimos, psicológicamente hablando, también te hacen sentir muy mal. Es decir: «tú no sabes de dinero, tú no sabes de números, ¿para qué vas a tener una tarjeta de crédito? ¿Para qué la quieres si no la sabes manejar? No, no. Yo manejo la economía de la casa». Eso también existe.

Y ¿qué me dices cuando la pareja se separa y que tienen que dar manutención a los hijos? Se esperan hasta el último día, la última hora, para hacer sufrir a la mujer. ¿Sí o no? ¿conoces casos? La amiga de una amiga, yo también.

El segundo grupo es explotación económica. Sí, la mujer en casa haciendo la limpieza y ¿cuándo le pagan, cuando cotiza? Nunca. Porque es tradición que la mujer esté en casa y el hombre provee. Por lo tanto, ahí ya hay explotación económica. «Ay, cómo crees, Renee». Sí, sí, sí, sí, aunque es tradición, aunque es cultura. Sí, porque ¿de dónde vamos a conseguir dinero? Nos da nuestra quincena, pero es igual un dominio hacia nosotras, sobre todo si no nos ayuda nuestra pareja en casa. Mmm, es un trabajo de los dos y esto ya es muy moderno. Pues es que así debería de ser y debió haber sido siempre, pero en fin. Esta explotación económica se ve en este caso también, se ve, por ejemplo, cuando, ahora que yo vivo en España, me ha tocado muchos casos en que las mujeres trabajan en las empresas familiares y no les dan una paga porque es de la familia. Ajá. Y entonces, ¿cómo cotizan? Son cosas que parecieran que, «ay, no pasa nada», pero pasa, pasa cuando las cosas no van bien. Sí, eso pasa o cuando tienes que cuidar a la suegra porque el marido trabaja y la hermana también, entonces, pues tú, que estás en la casa, tú, que tienes tiempo libre, tú, que «no tienes nada que hacer», pues te toca cuidar a la suegra y no te pagan porque, ¿cómo le vas a cobrar por cuidar a un familiar?

Son cosas importantes que necesitamos saber porque, pues, pagarle a una enfermera o pagarle a alguien que la cuide, pues cuesta dinero. Pues igual tú, por favor, si tienes más ejemplos, cuéntamelos, que yo necesito saber. Hay un millón más de las que yo me puedo imaginar. Así que escríbemelo, por favor.

El tercer grupo es sabotaje laboral. «No trabajes. Mira, tú ya estás conmigo, me va muy bien. Tú quédate en la casa, disfruta la vida. Tú tranquila. Yo te mantengo». Ya perdiste. Ya perdiste porque, claro, la mujer puede decir: «Ay, qué bien, qué cómodo». Claro, y las mujeres se van a su cafecito, al gimnasio, de viaje. Se van de compras. Por supuesto, una gran vida. Pero ese es el inicio de la decadencia. ¿Por qué? Porque si las cosas no van bien y me ha tocado ver y vivir situaciones que con mis propios ojos he tenido desafortunadamente que ver y que testificar, que las mujeres pasan por alto una infidelidad porque se va su cafecito, se va su gimnasio, se van sus viajes, se va su ropita, se van sus compras y el tipo de vida que tienen pues ya no lo pueden mantener, no tienen cómo. Es más, ni siquiera tienen a dónde ir, sí, bolsita, Louis Vuitton, pero no tengo ni un peso en la cartera, es cierto.

Entonces, arriba de su dignidad, estropean su dignidad, la pisan, porque prefieren esto a no seguir viviendo la vida que viven o por no regresarse a vivir con sus padres mientras vuelven a tener un trabajo. Ojo con esto porque este tipo de violencia no tiene nivel socioeconómico. De hecho, las mujeres que más tienen dinero son las que más pueden sufrir este tipo de violencia. Y no, las mujeres tienen el dinero, los hombres. Así que cuidado, mucho cuidado, con ese tipo de violencia, el sabotaje laboral.

También incluye, por ejemplo, el que te escondan las llaves del coche para que llegues tarde y te echen de tu trabajo o pueden decir algún chisme o meter alguna foto en tu trabajo, algo que hagan para que te corran de ahí o que no te apoye para que tú tengas un mejor salario, un mejor puesto, porque, ¿a los niños quién los va a cuidar? Tú vas a estar todo el día trabajando. Así, mil cosas similares, para que tú no puedas prosperar y para que tú no puedas tener tu propia solvencia económica. ¿Ok? Algún ejemplo más, coméntamelo, por favor. ¿Qué te ha pasado a ti? ¿Qué has escuchado de la amiga de la amiga? Cuéntamelo.

Ahora nos vamos al apellido, violencia patrimonial. ¿Qué significa? Sustracción de tus bienes, por ejemplo, joyas que de repente empiece a desaparecer, que las venda, tu dinero que desaparezca, tu dinero, literalmente, robo, tus documentos, tu pasaporte para que no salgas del país, tu identificación para que no puedas abrir una cuenta bancaria o no puedas pedir un trabajo o que no puedas rehacer tu vida en alguna área, falsificación de firma, cambio de nombres en documentos legales, que te quite papeles y documentos de herencias. ¿Te suena? A mí, muchísimo.

Este tipo de violencia es terrible y más en países donde no se hace nada, legalmente hablando, cuando hay pruebas de que han falsificado firmas y de que han abusado de la confianza de la mujer.

Desafortunadamente, esto sigue pasando y te lo hago saber para que te pongas buza caperusa. ¿Me escuchaste? El conocimiento da poder, y te voy a decir una cosa: si no somos económicamente autónomas e independientes, y te voy a aclarar aquí qué significa cada una, económicamente independiente es que tú puedas tener tu propio dinero, pero ser autónoma con tu dinero es tener la decisión de qué hacer con tu dinero. Por lo tanto, mientras no seamos económicamente autónomas e independientes, no tenemos esa libertad de decidir qué hacer con nuestra vida porque si tú te enteras que tu pareja no se ha portado muy bien, que te ha faltado al respeto, que te ha humillado, que te ha engañado, que, ponle una lista, tú puedas decir con toda dignidad y autorrespeto: «Esto se acabó y me voy».

Necesitamos empezar a respetar nuestra dignidad, a armarnos a nosotras mismas. Y no vas a poder tener esa confianza de hacerlo si no tienes dinero, literal, solvencia económica. Te pido que no dejes de estudiar, no dejes de trabajar, ahorra y fórmate. Fórmate en cuestiones de dinero, fórmate en economía.

Si te fue útil compártelo a las mujeres que necesitan saber esta información, y no se te olvide compartirme tus experiencias para que yo también pueda aprender de ti.

Te mando un beso y nos vemos hasta la próxima.

Renee

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