¿Dar o no dar explicaciones? Te diré en qué momentos hacerlo.

¿Dar o no dar explicaciones? ¿qué alguien me explique? Pues quédate a ver este vídeo porque vamos a ver una serie de pautas donde sí tienes que dar explicaciones y cuando no.

Entiendo que estás muy acostumbrada a dar explicaciones a todo el mundo de todo lo que haces, pero no siempre tiene que ser así. Lo hacemos porque o nos sentimos muy inseguras de nuestras decisiones y queremos justificarnos, o estamos acostumbradas a ello. Así que te voy a dar unas pautas, unas pautas de cuando sí tienes que dar explicaciones y cuando no.

Empecemos por cuándo sí tienes que dar una explicación: cuando has dañado a alguien, cuando tus acciones, tu comportamiento o alguna decisión que has tomado ha dañado a una persona, si tienes que dar una explicación sí o sí. Y también, y te lo pido, que incluyas una disculpa, porque se nos está perdiendo el hábito, la costumbre o la sensibilidad.

También tienes que dar explicaciones cuando no puedes cumplir tu palabra. Tu palabra vale lo que tú vales, y si no puedes cumplir algo que prometiste, no solamente necesitas dar explicaciones, sino también una evidencia de por qué no has podido cumplirla. Y eso te lo digo porque, sobre todo si estás empezando una relación, tienes que justificar esa falta tan grave de no cumplir tu palabra. Mira, no pude porque, mira, lo que me pasó, clic, una foto, algo que justifique realmente cuando no has podido hacer lo que prometiste. Acuérdate que tu palabra es una de las cosas más valiosas que tienes. Por lo tanto, no la desperdicies ni tampoco prometas al aire. Si lo vas a prometer, lo cumples, y si no puedes, tienes que dar una explicación.

También cuando cometemos un error. Y es que todos cometemos errores, por supuesto, pero si cometes un error, da explicaciones, sí, y junto con la explicación, te pido también una disculpa y cómo vas a remediar ese error. No te vas a quedar «bueno, pues ya cometí un error, discúlpame», no. ¿Qué puedo hacer para remediarlo? Es importante que tomes nota de esto.

También necesitas dar una explicación cuando hay malos entendidos, sobre todo cuando una persona le dice a otra, es como el teléfono descompuesto y de repente se hace una maraña de historia. Que sí, hay muchísimos malos entendidos. O tal vez la persona interpreta una cosa que no era. Por lo tanto, da una explicación para que todo quede claro, porque tu reputación también depende de ello.

También dar explicaciones cuando quieres una relación transparente, ya sea en pareja o profesional. Con tu pareja, dar explicaciones. «Mira, yo quiero hacer esto porque tal, tal motivo, o he tomado esta decisión porque siento que es lo mejor en este momento». Esas explicaciones donde te abres tú como persona, de tu punto de vista, de por qué vas a hacer, o por qué lo haces, o por qué has hecho lo que has hecho. Eso también te acerca en una relación personal y en el área profesional, si tú quieres una relación de confianza, también dar explicaciones es importante.

Ahora vamos a ver cuándo no tienes que dar explicaciones. No tienes que dar explicaciones de tu vida personal, de tu estilo de vida, de tus relaciones personales, de tus creencias religiosas o de tus gustos políticos. No, no tienes que dar explicaciones. Que si lo quieres decir y lo quieres compartir, pues eso ya es voluntario, pero no tienes que dar explicaciones.

Y esto me lleva al segundo punto, que cuando te sientes presionada, «oye, ¿por qué terminaste? ¿Qué pasó? Cuéntame»… (hay muchas personas así) no tienes que dar explicaciones. «Mira, yo prefiero no hablar del tema. Gracias por entender», punto. Pon tu rayita de límite. No tienes que dar explicaciones de tu vida personal cuando no quieres. No te sientas presionada ni obligada a darlas.

Ahora, tampoco tienes que dar explicaciones con decisiones o temas banales. Por muy sencillas o tontas que parezcan, por ejemplo, a mí me tocó alguna vez dar una «explicación», fue la costumbre, un día a un camarero que le dije, «oye, por favor, ¿me puedes cambiar las patatas por ensalada? Es que, fíjate que estoy a dieta». ¿Qué por qué le estoy diciendo al camarero que estoy a dieta? Que es una palabra prohibida, que luego te contaré. Pues claro que no, ¿qué le importa al camarero que yo esté a dieta o no? Por supuesto que no tienes que dar explicaciones en este caso, tampoco en por qué no te contesté en ese momento el mensaje. No tienes que dar esas explicaciones. Claro, como dice una amiga, «no, no, yo ya no doy explicaciones de por qué no contesto. A veces sí contesto después de dos días». Pues tampoco le explicas. Le dije, «bueno, tampoco te pases. Si no contestas en dos días, es una grosería, es más, no contestar en un día, podría decir que es una falta de interés y de respeto a la otra persona. Pero si después de dos días no contestas, yo creo que sí necesitas dar una explicación. «Oye, discúlpame, estaba… estaba rodando una película, estaba en algo realmente importante», para no contestar en dos días, digo yo.

Así que por favor, ten en cuenta estas pautas y, sobre todo, ten sentido común de cuándo dar o no dar explicaciones.

Nos vemos hasta la próxima. ç

Besitos.

Renee

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