¿Cómo dominar mi voz interior? Deja de criticarte y juzgarte.

Nos importa mucho lo que diga la gente de nosotras, ¿verdad? Estamos preocupadas de que nos critiquen, que nos juzguen, que hablen mal de nosotras. Pero, ¿qué me dices de esa voz interior que si te juzga, que sí te critica, y que te trata mal, que te machaca? ¿Qué me dices de esa voz? ¿Le estás dando la importancia que tiene? Bueno, quédate a ver este vídeo porque te voy a dar unos tips para que empieces a dominarla.

Esa voz que escuchas en tu interior es una voz que muchas veces parece de nuestra peor enemiga, ¿verdad? O ¿acaso le dirías estas palabras a tu mejor amiga?, no lo creo. No creo que se las dijeras. Y te voy a decir una cosa, y es una gran verdad: vivirás contigo el resto de tu vida, así que más te vale que seas tú amiga y no tu enemiga. Y aquí aprenderemos a hacerlo, aprenderemos unas pautas, pero también hay que escuchar y entender de dónde viene todo este diálogo, porque sí, pareciera que nacemos, las mujeres, con un escáner, que desde temprano, desde que amanece, estamos frente a un espejo y parece que desde arriba abajo nos escaneamos. «Mira nada más que pelos, mira nada más las patas de gallo, y estas ojeras, mira nada más cómo estoy». Bueno, el escáner continúa.

¿Y qué me dices cuando queremos hacer algo, algún trabajo? «No, yo no soy capaz, yo no estudié para esto, no tengo una carrera. ¿Cómo crees que voy a hacer esto? Ya no soy capaz, no tengo la edad, ya estoy bien vieja.» Nosotras mismas nos metemos el pie. Sí, esa voz interior que no confía en nosotras, que no cree en nosotras, y que lejos de motivarnos, nos desmotiva. ¿De dónde viene esta voz? Y no estoy aquí para juzgar a nadie, pero principalmente esta voz es aprendida. ¿Quién hablaba así? ¿Quién hablaba así en tu casa? ¿Acaso era tu madre?

Lamento decirte que muchas veces viene de nuestra mamá, porque esto lo aprendimos. Si tu madre se criticaba a sí misma frente al espejo, si siempre estaba a dietas y siempre estaba disconforme con su aspecto físico, eso es lo que vas a aprender. Si entre sus amigas criticaban otras mujeres, si ella misma hablaba de otras personas, eso es lo que tú vas a aprender. ¿Y qué estás haciendo? Repitiendo ese diálogo, repitiéndolo tanto que tú caes en ese mismo pozo y esos diálogos tú misma te los repites para ti y para otras mujeres, y haces exactamente lo mismo.

Son herencias que no debemos seguir, tenemos que cortar. Por lo tanto, ¿qué vamos a hacer? Lo primero que quiero que hagas es que dejes de criticar a otras personas. No chismorrees, céntrate en tu vida. Y ya te lo he dicho, constrúyete una vida, que tu vida sea tan fascinante que no tengas que estar chismorreando la vida de otras personas. Deja de criticar, deja de juzgar, porque nadie sabe lo que otras personas están pasando. Así que deja ya las historias de otras personas aparte y céntrate en ti. Este es el primer punto: céntrate en ti y no critiques a otras personas, no las juzgues, y no hables mal de ellas, porque al final hablas mal de ti. Por lo tanto, cuando paras de criticar a otras personas, enseguida vas a ver que tu diálogo interior también va a disminuir esas críticas, de juzgarte y de hablar mal de ti misma, verás que esto va a disminuir considerablemente.

Otro punto que quiero que tengas en cuenta es que tengas compasión por ti. Estás aprendiendo a vivir, todas estamos aprendiendo a vivir. No tengas lástima de ti. Todos cometemos errores. Es muy diferente tener lástima a tener compasión. No tengas lástima de ti, ten compasión, y di: «Estoy aprendiendo a vivir. Estoy aprendiendo a hacer las cosas de una forma en que antes no las había hecho.» Por lo tanto, cuando tú te miras con ese respeto y ese amor, créeme que ese diálogo va a cambiar totalmente en tu cabeza.

También, sustituye estas palabras y entiende por qué las estás diciendo. Por ejemplo, «No es que yo no pueda hacer esto.» No, no, no, no es que no puedas, es que no sabes. Verás que si sustituyes esto, «No puedo», por «No sé», vas a ver un abanico de posibilidades de poder aprender. «Es que nunca me acuerdo de nada y estoy muy vieja.» Si no te acuerdas, es porque no te interesan, no le estás prestando atención a las cosas. Es muy diferente: no estás olvidando por ser más vieja, es porque no te interesa. Entonces, entiende las cosas y sustituye lo que realmente es.

Así vas a ver que vas a empezar a calmar esa autocrítica de «No puedo hacerlo», vas a ver que vas a tener grandes posibilidades de aprender nuevas cosas.

Y acéptate, acéptate como eres. No quiere decir que te resignes a ser la persona que eres. No, no, no. Si tú quieres cambiar, cambias; si no quieres cambiar, eso ya es otro problema. Pero me refiero: acéptate, acepta las que no puedes cambiar. Eso es lo que tienes que aceptar, aceptarlo con amor, porque resignarse es como, pues ya que, ya no me queda de otra. No, no, no, eso es como darse por vencida. No nos estamos dando por vencidas, estamos aceptando una situación que no podemos cambiar.

Y por último, ámate, respétate, valórate, porque ese diálogo que tú te estás diciendo tiene que ser y tiene que venir de ser tu mejor amiga. ¿Cómo le hablarías a tu mejor amiga? ¿Le darías ánimos? ¿Le darías esperanzas? Es ahí donde tienes que sacar ese amor por ti. Y no te estoy diciendo nada más de decirlo, hazlo. Cuídate, haz ejercicio, aliméntate bien, haz cosas que nunca hubieras hecho, ve más allá de ti. Y acuérdate que vas a cometer errores y ámate a pesar de ello, porque no hay nadie como tú. No hay nadie como tú, eres única e irrepetible. Amarte y respetarte y valorarte es precisamente llegar a esta conclusión.

Si tienes alguna duda, coméntamelo que yo te responderé.

Te mando un beso y nos vemos hasta la próxima.

Renee

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