¿A punto de explotar? Aprende 5 maneras de manejar tu autocontrol

¿Histérica yo? Sí, tú, yo y cualquier persona que no sepa controlarse, que no sepa cómo sacar toda esa presión interna.

Quiero explicarte la analogía de la olla de presión. ¿Por qué? Porque aquí la tengo en consulta. Cuando viene la gente, se queda extrañada diciendo: «¿Y esto por qué está aquí?» Pues quiero enseñarte. ¿Por qué?

Porque, ¿a poco no somos como una olla de presión que muchas veces estamos a punto de estallar? O sí explotamos, explotamos diciendo cosas viscerales con un volumen extraordinario o a veces hacemos berrinches o hacemos corajes o muchas personas pegan. Nos sentimos fuera de control, fuera de nosotras. Por lo tanto, sí, somos como una olla de presión. Acumulamos tantas cosas. ¿Por qué? Pues para no tener problemas, porque mira, ¿qué más da? Ya, ¿para qué lo voy a decir? Siempre es lo mismo, y vas acumulando, y vas acumulando el vapor, y vas acumulando resentimiento, y vas acumulando coraje, y vas acumulando enfados. Y entonces, vas acumulando el vapor, el vapor, y si no sabes manejar la válvula de escape, explotas. Llega un momento que explotas. Por lo tanto, quiero explicarte los tres tipos de fuego que hacen que tú empieces a tener vapor interno, y que si no sabes controlarlo o manejarlo de la mejor manera, vas a explotar. Voy a empezar con el primer fuego.

El primer fuego es el fuego de la vida, el fuego de la vida que tú no lo puedes controlar. Las cosas pasan, las cosas son como son, y son cosas que no están en tu control. Nada puedes hacer más que tú controlar tu propia válvula de escape, porque no le puedes bajar el fuego, no le puedes subir. No hay manija para controlar ese fuego. Por lo tanto, tú lo único que puedes hacer es controlar tu válvula de escape.

El segundo fuego, es el fuego que las personas manejan contigo en tu olla de presión. Hay personas que le suben al fuego. Y, ojalá fuera haciéndonos reír, divirtiéndonos, pasándola increíble. Eso estaría fantástico y me encanta ese tipo de fuego, ¿verdad? O fuego de pasión. Claro está. Pero muchas veces le suben a nuestro fuego cómo nos están haciendo sentir ira, miedo. Sí, por supuesto, y esto empieza a burbujear por dentro. Por supuesto que sí. O también hay personas que le bajan totalmente a nuestro fuego haciéndonos menos, humillándonos, diciéndonos que no podemos hacer las cosas, desanimándonos. Con este tipo de fuego tienes que tener muchísimo cuidado. ¿Qué podemos hacer con este fuego? Sobre todo con las personas que manejan la manija del fuego. Pues lo que tenemos que hacer es quitarle la mano. ¿Y cómo les vas a quitar la mano? Poniendo límites. Sí, a mucha gente no le gusta poner límites, pero los tienes que poner. Y si no has visto mi video de límites, aquí lo puedes ver.

Y tenemos un tercer fuego, el más peligroso, el fuego que literalmente es el más difícil de controlar. ¿Te imaginas cuál es ese fuego? Pues es el fuego que nosotras mismas subimos y bajamos. Sí, nosotras mismas, le subimos y le bajamos. ¿Cómo le subimos?, pues porque nosotras mismas nos enojamos, nosotras mismas tenemos miedo, nosotras mismas tenemos muchas emociones. Ojalá también fueran positivas, pero también son más negativas. O también le bajamos, nos desanimamos, nos ponemos tristes, nos imaginamos cosas que ni van a pasar. Así que entre subida y bajada, este tercer fuego es el más difícil de controlar.

¿Y entonces qué podemos hacer? Pues aprender. Aprender a manejar la manija. Ok, este tercer fuego es aprender a manejar la manija. Te recuerdo los tres fuegos: el fuego de la vida, donde no puedes hacer nada, donde no tienes control, y tú tienes que manejar tu válvula de escape; el segundo fuego, el fuego de las personas que las personas hacen contigo, que lo único que tienes que hacer es poner límites; y el tercer fuego, que es tu propio fuego, que tú sola tienes que saber controlarte y manejar la manija. Pero este video se trata de cómo hacer para controlar la válvula de escape, porque entre el primer fuego, el segundo y el tercero, si no lo sabes manejar, vas a explotar. Me queda clarísimo, eso. Yo ya pasé por ahí.

Yo estaba súper histérica porque las cosas que me estaban pasando era una situación muy desagradable, más otras personas que yo pensaba que necesitaban cambiar, y como no cambiaban, pues yo me frustraba y más mi fuego que yo le subía y le subía. Pues imagínate, yo estaba explotando a cada rato. Entonces, ¿cómo vamos a manejar nuestra válvula de escape? Te tengo cinco formas.

La primera y la mejor es: haz ejercicio. Vete a correr, vete al gimnasio… Es la mejor terapia que puedes hacer en la vida, y es una válvula de escape. Todo ese estrés, toda esa presión interna, todo ese coraje, esa rabia, todo lo que puedas estar sintiendo, sácalo con el ejercicio. Sácalo, y después de que hagas ejercicio, ya hablas más tranquila. ¿Sale? Pero mientras tanto, el ejercicio, uf, te va a ayudar muchísimo a poder sacar toda esta adrenalina que tienes adentro de ti.

El segundo paso, pues sí, respirar. Es que tienes que respirar, saber respirar, mira mi video de respiración diafragmática, porque la respiración diafragmática es la única que hace que tu sistema nervioso vuelva a su lugar y que puedas tener mayor control sobre ti misma. No te lo vayas a perder. Lo tienes que saber aplicar, y entre más lo apliques, más experta te vuelves.

El tercer punto, haz algo de arte. Baila, canta, pinta, haz lo que quieras de arte, exprésate, expresa todo lo que tienes, todo lo que tiene es increíble… todo lo que puede hacer el arte para nuestra salud mental.

El cuarto, escribe. Escribe todo lo que tienes aquí adentro, todo lo que no puedes decir. Escríbelo, escríbelo todo lo que tengas que decir, lo que piensas, lo que sientes, lo que quisieras hacer. Todo. Escríbelo. Verás que es una forma totalmente de válvula de escape, donde te vas a sentir muchísimo mejor después de haberlo hecho.

Y la quinta, pide ayuda. Habla, porque al momento de hablar, nos escuchamos. Y cuando nos escuchamos, también podemos poner en orden nuestras ideas, poner en orden nuestras emociones, y sobre todo, cuando lo hacemos con un profesional, nos ayuda también a ver cosas que nosotras no vemos.

Ponme en los comentarios a ver qué otra analogía también se te ocurre. Te mando un beso.

Renee

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